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En
la época del Virreinato se
empezó una cruzada
para la evangelización
del Catolicismo de parte de España.
El rey Carlos V de España obsequió una imagen de la Virgen del
Rosario a los padres dominicos del Cuzco, esta imagen llega a la ciudad
de Lima y la trasladan por el camino del Inca (Pachacamac-
oratorio de Pariaccacca- Jauja) que pasa por Hatun jauja,
donde la comitiva, conformada por frailes dominicos, franciscanos, gente de España y cargadores hacen “pascana” (un descanso)
pernoctando y aprovisionándose de
lo necesario para su dura travesía hacia la ciudad Imperial.
Sin embargo, cuando se disponían a reanudar el viaje, se desató
una tormenta tan fuerte que la población quedó sorprendida ante el
desacostumbrado retumbar de
los truenos y la granizada y lluvia que cayeron fueron de tal magnitud
que los ríos Mantaro (Hatunmayo) y Yacus aumentaron su caudal
impidiendo proseguir el traslado y se tuvo que guardar la imagen en la
Iglesia de Hatun jauja. Al
día siguiente, se dispusieron a seguir viaje y cuando los cargadores
intentaron levantar la preciada carga no pudieron, aumentándose la
dotación de cargadores pero tampoco pudieron levantarla por el gran
peso que había adquirido la imagen milagrosamente.
Estos
dos acontecimientos fueron interpretados por los habitantes del lugar
como el deseo de la Santísima Virgen del Rosario de quedarse en esta
ciudad de Hatun jauja por lo que el pueblo exigió que se hicieran las
gestiones necesarias ante los padres dominicos para que se quede la
imagen en esta ciudad.
Desde entonces, los habitantes de esta ciudad la
adoptaron como Patrona
y se le llama en quechua “Mamanchic y/o Mamallanchic Rosario”
(Mama
Rosario) que acompaña, desde los orígenes del Perú Colonial, los
destinos del pueblo de Jauja en las horas felices y adversas.
En
el transcurso del tiempo y de la historia han llegado a los pies de la
sagrada imagen grandes y pequeños, así lo hicieron Bolívar, Sucre,
Arenales, Cáceres y otros.
La
fiesta de la Virgen del Rosario se celebra el primer domingo de Octubre
de cada año, una semana de misas y rezos y, con fuegos artificiales en
la víspera y en el día
central una misa diaconada y la procesión donde el punto central es la
imagen vestida y ornamentada con flores de forma singular, todo esto
presidido por sus (padrinos) alfereces, que pasan la fiesta (antiguamente
estos personajes eran los presidentes de la archicofradía de la
Mamanchi Rosario) y se concluye
con una “pandillada” (danza pública)
donde las parejas salen a bailar por las diferentes calles de la
ciudad.
La fiesta a la patrona de esta ciudad dura tres días, sale en procesión todos estos días y
en las noches de víspera se queman castillones. Estos son mandados a
construir especialmente para esta fecha por los alfereces
los cuales invitan a todas las personas dulcecitos y una copita de
calientito ( hervido de te con limón y un poco de aguardiente de caña), el ultimo día las damas acompañan a la procesión
vestidas con su trate típico de la jaujina faldellín (
una falda que va de la
cintura a los tobillos con
cintas de seda del mismo
tono del color del vestido), un Monillo ( blusa blanca
llena de adornos con lentejuelas y mostacilla de colores generalmente
dorado ), una lliclla
( manta especial mente confeccionada
en seda y castilla
adornada con flores pintadas de variados colores), poniéndose una
mantilla que cubre los hombros y cabellos. Es una
fiesta donde participa la población entera.
También se preparan concursos de molletes (panes),
bailes, venta de todos los platos típicos y dulces.
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